La opinión de...Alberto Montero: "Fútbol base, ¿hasta dónde vamos a llegar?"

EL DIGITAL DE SALAMANCA | 16-10-2018

Actualmente dirijo una Escuela Deportiva en la que participan niños y niñas de entre 3 y 18 años. En esta Escuela intentamos promover valores como el compañerismo, el trabajo en equipo y, sobre todo, el respeto, el respeto hacia los compañeros, hacia el árbitro, hacia los entrenadores y, como no puede ser de otra manera, el respeto hacia el contrario.
Dicho esto, me vi en la obligación de escribir estas líneas cuando el pasado domingo alguien me envía una imagen en la que aparece un abultado resultado (27-0) en un partido de categoría alevín (10-11 años) entre Unionistas de Salamanca y Béjar. En ese momento, entre la frustración y la rabia que me produce esta situación, únicamente pude pensar en cómo se debieron sentir esos niños que tuvieron que aguantar semejante humillación. Me cuesta pensar en cómo se puede levantar el ánimo a esos niños que comenzaban el día con la ilusión por jugar un partido de fútbol y acabaron desolados tras recibir un gol cada 133 segundos. ¿Alguien se
paró a pensar en el portero del equipo perdedor? Quizás en el decimoquinto gol ya estaba cansado de sacar el balón de la red… ¿Alguien se ha parado a pensar en que ese niño pueda desmotivarse?
Me gustaría preguntarle a los entrenadores del equipo vencedor lo siguiente: ¿es necesario meter tal cantidad de goles? ¿La superioridad futbolística se muestra en el marcador en edades formativas o puedes mantener la posesión y esperar al rival en campo contrario? ¿Qué les estáis enseñando? Por Dios, ¡que son niños! Que tienen que disfrutar, los de tu equipo y los del equipo contrario. Que unos días se gana y otros se pierde, pero nunca jamás un niño se puede ir enfadado de un partido. Y los supuestos responsables de estos entrenadores, llamémosles coordinadores, jefes o como quieran, ¿no piensan tomar cartas en el asunto o con no publicar el resultado en Redes Sociales omiten el daño que han hecho?
Un día alguien me dijo que de cada 1000 niños que juegan al fútbol en España, 1 llega a ser profesional, de cada 10000, solamente 1 llega a jugar en una de las mejores ligas europeas y de cada 100000, apenas 1 jugará en uno de los mejores clubes. No sé qué hay de cierto en este dato, pero considero que a todos nos vendría bien tenerlo en cuenta. ¿Merece la pena golear y humillar al equipo contrario cuándo se trata de niños? ¿O quizás es mejor enseñarles valores positivos y que, en un futuro, esos niños sean personas solidarias, respetuosas y con empatía? Al fin y al cabo, algunos serán futbolistas pero todos somos personas. 

ALBERTO MONTERO
Director de una Escuela Deportiva

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