EDITORIAL: la RFEF acata la sentencia para 'hundir' al Salmantino e incumple la de inscribir al Salamanca AC en Segunda B

EL DIGITAL DE SALAMANCA | 2-07-2015

Grecia abre las noticias de los telediarios y la prensa. Y Salamanca capital se queda sin fútbol de 'semiélite' gracias a la Real Federación Española de Fútbol y por ende a su Territorial presidida por el señor Marcelino Maté. Nos quedamos sin UDS y ahora sin Salmantino en Tercera División y por extensión la pérdida de todas sus categorías regionales (juvenil, cadete e infantil). La hipocresía tanto de la RFEF como de la FCYLF ha llegado al límite. Se han acogido a rajatabla a la sentencia de la Audiencia Provincial que considera nula la inscripción del Salmantino y, sin embargo, una instancia superior como la Audiencia Nacional, que ha dado la razón al Salamanca AC de Juan José Hidalgo Acera, se la saltan a la 'torera'. Increíble, pero cierto. Esto es España que, desgraciadamente, tiene más de griega que de otra cosa. La hipocresía de estos señores de la federación española y castellanoleonesa es abominable, repugnante. Dicen en su escrito que, tranquilos, chicos del Salmantino, váis a seguir jugando, eso sí, en las Terceras Provinciales de cada categoría. Y, sin embargo, toda una Audiencia Nacional es pasada por el 'forro' de estos señores que impiden inscribir al Salamanca Athletic Club pese a tener una sentencia favorable para hacerlo. Salamanca, nuevamente, vapuleada por el señor Villar,  Maté y sus 'palmeros'.  Nos resistimos a pensar que esto es lo que nos merecemos. Salamanca capital se queda sin fútbol de categoría nacional porque a estos señores ni les 'cuadra' que siga el Salmantino ni les conviene que el Salamanca AC de Pepe Hidalgo vea la luz. En ambos casos, hay que reconocerlo, con sentencias favorables: una la del Salmantino a favor de la FCYLF y otra la de Salamanca AC a favor de Hidalgo. La primera la han cumplido sin pestañear. La segunda, tomando el pelo a Hidalgo y a la gente de Salamanca que quiere volver a ver fútbol en el Helmántico. Un ejemplo de quienes están al mando en muchos casos de unas instituciones que pagamos todos, incluidos los salmantinos, y que cumplen con las sentencias judiciales si les conviene.

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