Todos los jugadores son fundamentales

Fernando Castaño | 2-11-2012
Imagen de Fernando Castaño

El fútbol, deporte de cooperación-oposición, basa su fuerza en el colectivo. Si una tuerca del engranaje falla hará que el equipo se tambalee durante el transcurso de un partido, un entrenamiento, una charla o una merienda de hermanamiento. Por ello se necesita de la ayuda de los todas las tuercas restantes pudiendo así subsanar problemas y agudizar ventajas.
Nunca me ha gustado personalizar los errores en un jugador concreto o alabar las buenas acciones de un individuo sino que todo forma parte de un “yo colectivo”. Siempre me ha llamado la atención cuando un defensa falla o un portero no ataja un balón sencillo, las críticas siempre van hacia él, porque es lo que llama la atención. Es más, cuando un árbitro no te señala un penalti claro en el descuento la crítica puede ir enfocada hacia él, pero ¿te has parado a pensar el pase sencillo que se falló en el medio campo?, ¿por qué en el saque de banda se jugó a la prolongación del media punta y no al pie del delantero?, ¡vaya mano a mano falló el delantero teniendo un compañero al lado para empujarla!, ¿cómo regateaste en el medio campo en vez de en el pico del área?, etc.
En cualquiera de las acciones anteriores si el jugador hubiera tomado otra decisión el resultado hubiera sido distinto y el juego por lo tanto hubiera cambiado para bien o para mal, pero hubiera cambiado. Es imposible por tanto que una toma de una decisión en un momento concreto sea la causante de una derrota, sino que lo más elemental puede ser lo causante de dicha derrota pero no le damos el valor suficiente ya que no llama la atención.
Llegado a este punto del razonamiento, en donde lo más trivial de una situación de juego concreta pasa desapercibida ante un error grave me ha hecho pensar que cada segundo del juego requiere de un objetivo por parte de un jugador. Un jugador debe tener siempre un objetivo.
Cuando se marca un gol, muchos de los jugadores, sobre todo los profesionales televisivos, utilizan celebraciones centradas en el “yo individual”, se reivindican señalándose su dorsal o dándose mil palmadas en el pecho, pero muchos no se dan cuenta que el gol siempre viene por un esfuerzo colectivo. ¿Hay algo más bonito en el fútbol que celebrar los goles con todos los compañeros en un córner pidiendo que se acerquen a celebrarlo? Y ¿yéndose al banquillo a hacer piña con el resto de los componentes del equipo?
El lunes todos los jugadores volverán a entrenar juntos y si han ganado será por el esfuerzo, mayor o menor, de cada uno de los componentes, no por aquel que mete los goles en la red.

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