"Todos a vestuarios"

Fernando Castaño | 14-03-2013
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Calentar sin ganas, hacer un rondito, dar unos pases apenas sin sentido, una movilidad articular desalmada… ¿es verdaderamente necesario hacer esto en los descansos de los partidos de fútbol base? Parto de la consigna de que los descansos están para corregir errores, la estrategia, para reforzar lo positivo, para dialogar, para recuperarse los jugadores, para hidratarse, para miles de cosas que cada entrenador valora según sus puntos de vista y su metodología, pero… ¿Y el jugador suplente que se queda “activándose” en los descansos de los partidos?, ¿cómo se enterará del planteamiento de la segunda parte?, ¿será capaz de asimilar el contenido que sus diez compañeros han recibido en la charla del descanso?, ¿por qué no entran los dieciséis, dieciocho convocados dentro?
Uno de los argumentos en contra a esto es que el entrenador quiere centrarse en los once titulares, pues son los que han sufrido la primera parte con sus aciertos y errores y serán, a priori, los que comienza el segundo periodo. ¿No merecen los suplentes saber cómo saldrá el equipo durante el siguiente acto?, ¿debes de transmitir toda la información, a posteriori, al jugador que va a entrar ya que no estuvo en el descanso? Quizá sea mejor darle pequeños detalles que debe de aportar al equipo, situación táctica, su colocación en la estrategia, etc. una vez sea el sustituto.
Hacer un calentamiento específico para salir y jugar en la reanudación sí que es válido aunque siempre entrando posteriormente a vestuarios para que se le resuma lo hablado por todos en el descanso y salga con las consignas claras, reciba el apoyo de los compañeros, se sienta uno más en el ambiente, se concentre más que cuando está calentando y su rendimiento sea óptimo.

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