La violencia en el fútbol

Fernando Castaño | 4-11-2011
Imagen de Fernando Castaño

El fútbol sigue siendo espectáculo pero hay que saber diferenciar entre lo que se hacía entonces y la sociedad actual. Cuando los gladiadores entraban al Coliseo se dejaban la vida ante 40.000 personas, aquello era un espectáculo diario en tiempos imperiales en donde la sangre y la muerte yacían al paso de las espadas. Esta frase se puede sustituir actualmente por jugadores en vez de gladiadores, los estadios en vez de Coliseos (respetando a Getafe, Cartagena…), los goles por sangre y muerte… y los pases por las espadas. Parece ser que hay gente, y esto abarca tanto a directivos como a jugadores y sobre todo aficionados, que no entienden la diferencia entre espectáculo deportivo y espectáculo romano. En el primero de los casos la belleza atrae al público futbolero hambriento de pasarlo bien de forma pacífica sintiendo los colores de su equipo, mientras que el segundo se entiende por aquel en donde la muerte acecha al más torpe de los mortales en el manejo de las armas. Los casos de violencia en el fútbol son cada vez más fanáticos, y eso se debe de impedir o castigar con la máxima jurisdicción posible. Es difícil poner remedio, sí, claro, descerebrados hay en todos los sitios y a esos es difícil de controlar, se mueven a impulsos y no sabes cuando su frecuencia cardíaca ha aumentado tanto que desatan su infierno hacia árbitros, jugadores, directivos o espectadores rivales. ¡Ah! Y recuerden que la violencia no es sólo física sino también la hay psicológica y esa quizá es la que provoca la física. Cada uno debe saber hasta que limite pueden incitar unas declaraciones o unos actos a cometer vandalismo. La UEFA promulga RESPECT, NO RACISM en cada uno de sus partidos y castiga duramente a los violentos… la RFEF es algo más blanda, debe aprender un poco más del organismo europeo. Salvemos el espectáculo futbolístico. En Roma las bestias eran enviadas a las mazmorras antes de ser enjuiciadas en la arena. Ahora esas bestias deben ser enjuiciadas para ver cuando vuelven a la arena (a los estadios) y poder dejar a los demás futboleros contemplar con armonía y pasión el deporte rey.

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