Cuando lo ilógico es lo real

Fernando Castaño | 9-07-2014
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Día tras día, mes tras mes y año tras año vemos como la sociedad contemporánea parece que no ha evolucionado desde la edad feudal y más concretamente cuando lo ilógico roza lo real en el mundo del fútbol. Quiero empezar por el sinsentido de las federaciones nacionales o internaciones cuando prohíben que un jugador de fútbol levante su camiseta y dedique su gol a su hija, mujer o a alguien fallecido muy allegado a él. Que muestre mensaje religiosos, políticos o que inciten a la violencia vale prohibirlo (aunque limitamos la libertad de expresión), pero muchas veces todo se soluciona con una simple tarjeta amarilla al jugador y no con la inmediata expulsión de la persona u organismo que escribe estas normas tan ilógicas.
¿Alfredo Di Stefano? Tranquilos, permitiremos sacar una camiseta de Neymar mientras suenen los himnos pero no haremos obligatoriamente una imposición silenciosa de respeto hacia La Saeta. Que va, es mejor permitir que decenas de aficionados Chilenos se salten la deficitaria seguridad brasileña por la zona de prensa para entrar a un partido de su selección. Seguro que La Saeta desde el cielo verá esta injusticia con la tranquilidad que el transmitía en cada paso.
Setecientos veinte mil euros para cada jugador español que ganase el Mundial. Dinero que sería desembolsado por la Real Federación Española de Fútbol ya que ésta ingresaría treinta millones por ganar el mundial. Me he puesto a hacer matemáticas aproximadas. Veinticinco jugadores por setecientos veinte mil euros es igual a dieciocho millones de euros. En España hay diecisiete comunidades autónomas más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Si dividiéramos lo que cobrarían los jugadores entre las comunidades le correspondería a cada una de ellas un total de casi un millón de euros. Con este dinero en Castilla y León se podrían abaratar los costes de varios años de competición para los equipos (árbitros, licencias, inscripciones…), se podría construir al menos un campo de hierba artificial en cada provincia, ayudar económicamente a los equipos en proporción al números de jugadores que den cabida. También podrían recuperar nuestras delegaciones las Selecciones Sub12, Sub14, Sub16 para enriquecer el fútbol base y la motivación de muchos jugadores, etc.
Quería indicaros, en último lugar, que el código penal en su Artículo 630 dice que si una persona abandona una jeringuilla infectada con una enfermedad contagiosa (SIDA por ejemplo) en un lugar frecuentado por menores (un parque infantil en donde hay niños jugando al fútbol soñando ser Neymar, Ronaldo o Robben con un balón) es castigado con una pena de localización de 10 días o una multa de uno a dos meses de prisión mientras que si se copia un CD de Andy y Lucas y se lo dejo a mi amigo Pedrito la pena va desde los 6 meses a los 24 meses de prisión según el artículo 270 del código penal.
“No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente” (Descartes).

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