Competitividad, no violencia

Fernando Castaño | 4-03-2014
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A raíz de los últimos partidos disputados entre el Atlético de Madrid y Real Madrid ha saltado en mí muchas alarmas. Las redes sociales se han llenado de palabras como 'intensidad', 'agresividad', 'disputas' en donde muchos juzgan dependiendo de sus colores que los blancos fueron mucho más violentos que los colchoneros y viceversa.
Pero, ¿qué repercusión tiene esto para el fútbol base? Ya escribí, en esta periódico deportivo digital, un artículo relacionado con la intensidad (ver firmas invitadas) y yo me pongo del lado de aquellos entrenadores que enseñan fútbol y luego la famosa intensidad, asociadas no independientes.
Es cierto que tiempo atrás con campos de tierra, en donde había heridas abundantes por tirarte al suelo, había malos controles, botes raros, en donde los jugadores se curtían en la calle… quizá por entonces la intensidad sí que era importante. Ahora abundan los campos de hierba artificial, los campus en verano, Semana Santa, Navidad, en casi cualquier pueblo o ciudad, en donde las instalaciones son mejores, se mima más al jugador por la comodidad, mejores equipaciones, balones… pero siento decir, que cada vez cuesta más ver un futbolista dotado técnicamente, cuando debería ser al revés debido a las facilidades que tienen ahora.
¿Qué se premia pues en muchos entrenamientos?
La competitividad debe existir siempre. La intensidad también pero con cuidado. Yo quiero que mis equipos sean intensos en una carrera, en un salto, en un remate… pero en un choque deben de saber ver que el rival es compañero de juego, no debe haber maldad. Aseguro que en los derbis había maldad. Y por norma general, si hay eso, hay poco fútbol. Asócialo entrenando.
¿Qué buscas en tu equipo? Para que sean intensos, por ejemplo, en una posesión haz que cada cierto tiempo se introduzca un balón nuevo y el anterior deje de valer (aumentas la reacción, concentración, percepción…), incluso juega con dos balones harán que estén más atentos a todo. Mucho espacio con muchos jugadores parados disminuye la intensidad, busca que se interactúe con el balón. Pon retos, objetivos que deban ir cumpliendo y así intenten mejorar. Penalizaciones: “el equipo que pierda…” no como castigo sino que asocien el fútbol a poder ganar, empatar o perder. Correctas pausas para corregir, recuperar, hidratar. ¡Ah! Haz de árbitro, equivócate de vez en cuando, alguno se enfadará, hazle ver que es algo normal y los árbitros fallan como tú fallas un gol o un pase.
¿Quieres eso o qué tus jugadores entren a la espinilla a propósito? El arbolito desde pequeñito.
Ambos han sido competitivos, ambos han sido intensos, ambos han sido violentos. De esto último una frase entre comas me sobra, la última.
“El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización” (JEAN-PIERRE SERGENT, pintor francés).

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